BALAITOUS, TORRE DE COSTERILLOU

Arista de Costellirou al amanecer

BALAITOUS, TORRE DE COSTERILLOU

  

La Torre de Costellirou es una de nuestras cuentas pendientes, una tarea más de la interminable lista de Bellefon. La idea es aproximar por el norte, por el Val d´Azun, y tras alcanzar la cima, descender por la Brecha de Latour al refugio de Respomuso. Por una vez estamos dispuestos a desafiar a los espíritus pirenaicos cambiando el vivac por una noche en refugio. Esperamos que las ninfas de los ibones, tan acostumbradas a escuchar nuestros ronquidos, no tomen a mal este pequeño desaire que nos permitirá escalar sin demasiado peso. Y al día siguiente, si el cansancio y las agujetas nos dejan, volvemos a subir por Vuelta Barrada para escalar alguna de las vías de la cara sur. Si no hay ganas, tampoco es problema: volveremos pateando por el col de San Martín, que nunca hemos atravesado y que seguro que ofrece buenas vistas.

Refugio Ledormeur

El refugio Ledormeur es una cabaña a la vieja usanza, como la de Tucarroya. Un austero y sencillo refugio libre a 2:30 h del coche, en un paraje encantador en el que pasaremos una agradable noche.
Es también la puerta de entrada para el valle y el glaciar de las Neous. Tras una primera cuesta nos internamos en un valle en cuyo fondo se van encadenando ibones paradisíacos rodeados de césped, flanqueados por pedreras y farallones. Lugares preciosos para vivaquear. En cambio, nadie parece dirigirse a las inmensas morrenas terminales del agonizante glaciar de las Neous. 
 


Torre de Costellirou
 







Vamos ascendiendo bastante cómodos por la morrena, siguiendo retazos de senda y hitos esporádicos. Aquí y allá aparecen muretes de vivac. En otra época esta ruta debía ser muy transitada, pero ahora no se ve un alma. Todo el día estaremos solos, cosas de la regresión glaciar.
Todavía un amago de lengua se aferra a la vertiente norte de la arista de Costellirou. Llegamos a la altura de nuestra torre casi sin pisar nieve, por la morrena lateral. Pero ahora sí, ahora hay que ponerse los crampones para atravesar el glaciar (200 m escasos) y acceder a la vía. Dentro de veinte años recordaremos con nostalgia estas cramponeadas en agosto. Antes de cruzar, observamos la pared y leemos la reseña intentando visualizar la vía. La entrada y la salida parecen claras, pero el resto es un tanto confuso e indefinido. En fin, “on verra!”

En efecto, ya en el primer largo empezamos con las dudas sobre cuando abandonar el diedro de entrada. Tras un embarque que corregimos y alguna duda más, por el terreno más fácil y evidente, siguiendo una vira-canal llegamos a una buena reunión, la segunda, dos clavos en la vertical de la brecha que baja del collado de la Torre. 

En el diedro de entrada, tras el nevero


Primer largo
Ambiente cara norte

Encima nuestro, un diedro desemboca en una placa ligeramente desplomada protegida por un clavo. Una laja permitiría pasar a la izquierda y salir de la ratonera por otro diedro chimenea. Según la reseña, nuestra vía debiera hallarse más a la izqda., pero no reconocemos nada de lo que vemos. Y lo que tenemos encima parece bastante evidente, así que echamos un vistazo.

El tercer largo (nuestro cuarto) en el paso de bavaresa y 6a

Aunque el pitón tiene un mallón, lo cual suele ser señal de embarque y abandono, al final el paso sale sin mucho problema. Una bavaresa atlética que por suerte te permite incorporarte rápidamente con buenas presas. 6a. En cualquier caso, un paso gracioso para hacerlo con la mochila.

El largo termina por terreno más cómodo y ahora sí reconocemos las pistas que da la reseña: la cómoda repisa, el gran puente de roca, y sobre todo la continuación de la vía.

Cuarto largo (quinto nuestro), el mejor!!

¡Ah, el grado! Ese ente inasible e intangible que tantas inquietudes crea y tantas discusiones provoca. Qué claro solemos tenerlo en las escuelas de deportiva, donde a menudo opinamos sobre tal o cual vía. La cosa ya cambia con unos cientos de metros de patio, más aun si se trata de negociar con clavos o spits en lugar de parabolts. Y qué decir si además hay que portear una mochila con dos pares de botas y de crampones. El aun no superado concepto del “quinto recio”, lo suficientemente elástico como para abarcar desde el V hasta el sextobé e incluso más, será tal vez el más certero y atinado intento de reflejar estas situaciones.
Saliendo del largazo a la brecha

Este largo que nos separa de la brecha será el mejor de la vía. Vertical, exigente, por buena roca, estético y largo. Comienza con unos pasos en placa y luego sigue por unas fisuras y minidiedros cortados por algún pequeño desplome. Con dos o tres clavos como equipamiento fijo, pero se protege bien. Hasta aquí los dos de acuerdo.Pero el grado ya es otra cosa: Lo que para Juan, que va de primero, es un buen largo de V-Vsup, para mí, de segundo y con la mochila, es un largo mantenido y duro de 6a. En fin, que seguiremos discutiendo sobre grados en cualquier bar. 

En la cresta de Costellirou

De la brecha, un largo fácil y bonito nos lleva a la cima de la Torre, de la que descendemos en un rappel corto. Dos largos más por la arista de Costellirou, y terminan las dificultades. El trípode nos espera. Según nos acercamos a la cima, vemos y oímos a un grupo de franceses destrepando por la chimenea de las Neous. La verdad es que el terreno, seco y descompuesto, no atrae nada, y eso nos reafirma en nuestra idea de bajar hacia Respomuso. Disfrutamos un buen rato de las vistas de la cima, y le damos a la bajada. Apenas reconocemos la brecha de Latour. La regresión glaciar aquí también ha hecho de las suyas. En una serie de ráppeles a media cuerda (6 creo), alguno de los cuales destrepable, ponemos pie en una pedrera, en lo que hace no mucho sería el glaciar de la Brecha.

Cara norte de la arista y Torre de Costellirou, en sombra excepto la cima.

Llegamos a Respomuso a punto de oscurecer. Al final han sido 14 h de actividad, lo mismo mañana cogemos vacaciones. Pero lo que es la cena y la litera, nos la hemos ganado… En esas estamos cuando en el mostrador del refugio nos dicen que está petado, que no les quedan ni colchonetas para dormir en el suelo. Lo más que nos pueden ofrecer es un bocata y un café. 

¡¡¡¡!!!!!! Parece ser que es lo habitual en agosto, sea o no fin de semana. Y mientras engullimos el bocata de tortilla, nos imaginamos a todas las ninfas y sátiros montañeses mofándose de nuestra suerte como justo castigo a nuestra deslealtad para con el rito del vivac.


A las 10 de la noche, a la luz de las frontales, emprendemos la marcha. La noche es oscura, sin luna. Al menos la ruta es relajada, con poco desnivel y buen camino. Es agradable avanzar en la oscuridad, pese a la fatiga, cada uno envuelto en sus silencios. Hasta que tres horas más tarde el refugio Ledormeur acoge nuestros huesos.

Resumiendo, una vía no muy larga, pero con carácter y en uno de los pocos marcos en los que en verano aun uno puede pensar que está en alta montaña. En el croquis reseñamos tanto nuestra recorrido (con sus embarques iniciales) como la ruta que a nuestro entender sería la más lógica y sólida 

Lasarte anaiak
 





4 comentarios:

Chavi dijo...

Grandes Lasarte!

Viendo vuestra reseña diría que ne la parte de abajo fuimos por donde indicas posible en rojo y luego no fuimos por la canal de III si no que nos metimos en una zona aparentemente compacta pero que luego ofrecía sus debilidades y se subía. Los dos últimos largos si que se parece bastante a lo que nos encontramos Lorenzo y yo.

Ya os quedarán pocas bellefonadas!

Saludos.

Lasarte Anaiak dijo...

Gracias!
Sí, ya van quedando menos, se ve la luz al final del tunel... Pero que tunel más entretenido, je je. Ya nos dio pena no coincidir con vosotros en Vignemale. Y no solo por la via, sino por la compañía. Bueno, aunque no sea para las 100, lo mismo quedamos algun día por Zuriza, que tambien hay buen material, y nos queda bastante a mano.
Nos vemos!

lorenzo dijo...

Qué buenos recuerdos de esta vía, corta pero en un entorno impresionante. Nosotros equivocamos el camino de aproximación y pasamos por el refugio Larribet, se alarga bastante, pero con tan buena fortuna que el guarda nos explicó cómo bajar del Balaitous directamente, sin hacerlo por la Gran Diagonal y así ahorrarnos una buena caminata. Aun así, la actividad fue de diecisiete horas.
Quedaremos,, aunque sea para almorzar. Abrazosss

Oscar dijo...

Como dice Chavi,... Grandes!!
Suerte con ese túnel de motivaciones y proyectos!!!