AMOR DE ODIO AL PEÑON EL DIVINO


Toño, Pablo y Chavi

Brutal pared cuyo aspecto se acrecenta conforme te acercas, tu cada vez eres más pequeñito y el más grande, por aquí deben escalar los buenos piensa uno cuando está debajo de paredones como la Taula y como el propio Divino.
El Divino desde el jardín. La segunda parte de la vía va por el muro gris de la derecha y antes de llegar a la parte naranja traza una diagonal izquierda en un largo memorable


Objetivo del día una joya clásica con sello Ballart seguro que apretaremos el culo y que habrá que usar la IA (inteligencia alpina) como leímos en una piada buscando info por internet.

Las reglas del juego están claras la primera la pongo yo, la haremos entera, desde abajo nada de saltarnos la primera parte.

La segunda regla la pone Toño tu pon las reglas que quieras que yo haré lo que me dé la gana. Toño, indudablemente el fuerte de la cordada, es más perro que niebla y hoy se ha levantado en modo cliente.

Así que entre risas y bromas va quedando claro que por ahora chupa cuerda. Yo que conozco el percal voy organizando para que mi objetivo cabezón se cumpla y es empezar de abajo y salir por arriba, sin vuelta atrás, la duda es la semilla del fracaso.

Mientras Toño en modo cliente sigue la suya y se acomoda en el tercer lugar de la cordada.

Pablo ajeno al juego que nos llevamos se limita a escalar, a disfrutar y hacer lo que le toque.

Así de esta guisa me olvido del cliente y me centro en Pablo. Yo encabezo la primera mitad y Pablo del jardín para arriba si luego recuperamos a Toño bien si no ya lo dejaremos dormitando en algún rellano (no sería la primera vez).

L1



L2 hasta donde se hace el pendulo lo hago a pelo, opción poco recomendable, mas vale poner algo que si te caes te enciendes como las cerillas.

La primera parte hasta el jardín lleva su curro, sus dosis de IA y sus momentos all brand. Me gasto unos chemequeos aquí y allá, el pendulo tiene su guasa, el largo bastante corto de antes lo hago a pelo para evitar roce en el pendulo pero no te caigas, el largo siguente tiene un 6a+ de armas tomar pero saco la singer y me pongo a tricotar.
El largo después del pendulo es el más duro. Hasta donde se ve es lo fácil a partir de ahí hay que seguir una fisura-diedro vertical o ligeramente desplomada

La fiesta no ha acabado aún hay otro largo con algún paso chunguele y me da que después me voy a un diedro  y luego placa que no estaban en el menu (debe ser una variante).

Placa que sospechamos es una variante, algún paso fino.
Al final termino la primera parte, me ha apretado las tuercas y noto el cansancio tras hacerlo todo de primero.

El cliente empieza probando de marcar horas límite de bajarnos y luego encuentra una posición horizontal al sol, se desencuerda y dormita un rato, a la bajada pasamos por ahí ya lo recogeremos.

Pablo observa la escena y no dice nada, Toño  y yo nos reímos, es caso perdido.

Me queda la duda de si Pablo que le queda toda la segunda parte por delante pedirá el comodín del publico y me tocará otra vez de primero, pero Pablo es duro y afronta lo que le toca sin rechistar hasta arriba.

Vaya rollo he soltado de convivencia en pared y que poco de escalada!

Terminando el largo de supercalidad, 45 metros con el sello Ballart
La vía es de las que me gustan, te dejan escalado, le das a la IA y en concreto hay un largo en la segunda parte en continua diagonal a la izquierda sobre placa de excelente calidad que debería aparecer en la lista de los cuarenta principales como mejores largos de vía en pared. Al menos en los exitos de los 40 de la decada de los 80.

La bajada en contra de lo que alguna piada hacía temer es rápida y bastante evidente, aunque es cierto que si la haces de noche a lo mejor te lías.

Excelente ruta en terreno de aventura donde trabaja la cabeza y el músculo a partes iguales.

 Sólo están las fotos de Pablo, las de mi cámara dan error...

2 comentarios:

Oscar dijo...

Me troncho con el Toño...jajajaja

Lasarte Anaiak dijo...

¡Qué buenos recuerdos! Nos pareció muy buena vía, sobre todo la larga travesía... Vaya ojo el Ballart! Desde entonces no hemos vuelto por allí, y la verdad es que el paredon lo merece.
Feliz Año!