EXPLORANDO LARRIBET 1, Pilar E o "École buissonnniére" al Triángulo Dorado,

Triángulo dorado. Una cordada en "Renforts estivaux"

 

“HOMELESS” EN LARRIBET

Pilar E al triángulo dorado, septiembre del 2020


Camino a Larribet

Es innegable. La actual crisis ecológica-sanitaria-climática-económica está haciendo estragos. Las consecuencias están a la vista de todos. No hay más que ver la proliferación de “sin techos” que pululan junto a las carreteras y vías de tren del continente intentando buscarse la vida. Especímenes de edad más bien avanzada, por no decir senil, que más debieran estar bien atendidos en residencias caldeaditas en lugar de dormir a la intemperie. ¡Hasta esto nos ha llevado el capitalismo depredador!

El caso es que de camino al Pirineo francés, al Val de Azun por más señas, encontré a estos dos homeless junto a la cuneta. Los vi tan pellejos, tan desvalidos y perdidos que me apiadé de ellos y los adopté. Quise llevarlos al coqueto apartamento de madera de abeto que había alquilado en las afueras de Argèles, pero con engaños me arrastraron hasta los soportales de un centro de interpretación pasado el Barrage du Tech.

Primeros largos, cómodos pero a proteger.

    
Un zócalo llenode relieves

Al día siguiente, en una hermosa jornada pasamos de largo el ref de Larribet hasta llegar al ibon superior de Batcrabère, muy cerca del inicio de nuestra ya conocida Franska. 1000 m de desnivel en total. Empezamos a patear  de noche, a las 7:00, pero para cuando llegamos a la base de nuestra vía, el Pilar E, el sol ya calentaba la pared. Y un pequeño lirón careto muerto, despeñado tal vez de lo alto de la pared, nos ponía en guardia sobre los horribles peligros que tal vez ahí arriba nos amenazaban.

Tercer largo, empieza la fiesta
Mayormente en placa, a la izquierda de una fisura ancha

Tras un zócalo fácil y bonito bastante desequipado (IV-IV sup) nos espera un lienzo de pared (cuatro largos) de gran calidad y belleza, básicamente equipado (sólo meteremos una pieza) de una dificultad muy homogénea en torno al 6ª. Una sección más dura en el cuarto largo, un diedro ciego no muy vertical de 6b+ me dará el gustazo de superarlo de primero y en libre, je je. El último largo será un poco más feo y raro, con un corto desplome muy bestia (6b+/6c) que incluso acerando cuesta lo suyo.

4º largo, Gontzal peleando con el 6b+


Para rapelar, en lugar de rappelar por la vía, es mejor hacer un corto largo en diagonal a la izquierda (pelado) para buscar la última reunión de Renforts Estivaux. Desde aquí se rappela sin problemas.

Txingu Saliendo del 4º largo
Gontzal iniciando el 5º largo

Tras 5 h y pico de escalada, volveremos al coche a eso de las 19:30, aun con luz, con una bonita vía en el bolsillo y proyectos para el futuro, además de estar menos cansados de lo que esperábamos. 

En el 5º largo

Nos ha parecido una vía muy buena y recomendable, una propuesta que permite escalar en altura en el Pirineo en una salida de una jornada, aprovechando estos días de fin de verano diáfanos y aún largos. 

El antipático techo del último largo
A por los ráppeles

Mis vagabundos compañeros insistieron en abandonar el coche antes de llegar a destino. Se ve que tienen alergia a dormir bajo techo…

Pilier Est o École buissonnière, 240 m, 6ª obl, 7 largos. 16 expreses, cintas, fisus, aliens y un juego de camelots hasta el 2.

Patxi Lasarte

Vuelta al coche

TORRE PEÑALBA (2466 m) GRAN DIEDRO SUR. Los misterios del Oeste 4.

 

 

Torre Peñalba desde el refugio


Los misterios del Oeste 4

TORRE PEÑALBA (2466 m) GRAN DIEDRO SUR

 

En la variante Adrados, nuestro largo 3, Vsup

 

Apenas terminar las vacaciones surge la ocasión para otra escapada hacia el Oeste en compañía de Txingu. Solo disponemos del fin de semana, y al final saldrá un domingo de lo más intenso. La magnitud de las agujetas solo será comparable a la satisfacción por la jornada de escalada en un entorno tan bello y salvaje.

Como Txingu nunca ha estado en Collado Jermoso, le propongo la que durante décadas fuera la gran clásica del lugar: el gran diedro sur a la Torre Peñalba. Una vía del 58 abierta por Landa, Udaondo y Régil, recios entre los recios. Mira por donde, la misma cordada cuyos pasos seguimos en la Canal del Pájaro Negro de Peña Santa. No será casualidad…

Bajo la mirada de Peña Santa.

En el centro de la pared, la línea del Pájaro Negro.

 

Recordaba Collado Jermoso como un paraje salvaje y solitario, con un pequeño refugio no muy visitado, tanto por su lejanía como por la falta de cimas de renombre y fácil acceso en los alrededores. Pero los tiempos cambian. Para aligerar las mochilas de cara a los 1200 m de desnivel desde Cordiñanes, intento reservar plaza en el refugio. Imposible, está completo. Vaya sorpresa.


Al otro lado de la vega de Asotín, el Friero y el tajo de su corredor Norte.

 

La ascensión hasta el refu, zigzagueando por la espectacular Rienda de Asotín, y luego por el hayedo y vega de Asotín, bajo la adusta mirada de la Torre del Friero, es tan espectacular como la recordaba. Paisajes y desniveles descomunales, de dimensiones casi himalayicas. En poco más de tres horas de intensos resoplidos aparezco en el collado, unos 10 minutos por detrás de mi compañero. Segunda sorpresa: no solo el refugio, las escasas praderas horizontales que lo rodean están todas ocupadas por un sinfín de tiendas de campaña. Afortunadamente, nos hacemos con un espacio más o menos apropiado para extender los sacos de dormir, pues aun sigue apareciendo más gente. 

 


Se ve que se ha puesto de moda subirse hasta aquí para ver la puesta del sol. Rodeados de un montón de gente, como en un paseo marítimo, despedimos al astro rey que tiñe de rojo la hermosa mole de Peña Santa, acribillada por las cámaras y teléfonos de la concurrencia.



 

Pero vayamos al lío. Ponemos  el despertados a las 6:50, y a las 8:15 estamos ya en la base de la vía, pues la pared se alza justo enfrente del refugio. Antes de entrar tenemos el primer susto. Un sarrio despistado deja caer unas cuantas piedras, que a punto están de hacerle una buena avería a Txingu.  Vaya librada.

Corta aproximación

 Los primeros 100 m de la vía siguen una rampa diagonal hacia la derecha, fácil y con bastante piedra suelta. Tiramos un rato desencordados, y luego hacemos un largo a tope de cuerda (III) Seguimos en diagonal a la izquierda por terreno poco definido (IV) hacia la base de la variante de Adrados, que se intuye en una vira muy evidente que corta la pared. Montamos reunión en un pitón que reforzamos con un fisurero. Unos 15 m a la derecha, de la misma vira arranca otra línea, con un cintajo viejo colgando. Pero la variante de Adrados tiene un aspecto mucho más atractivo.

Primera trepada

Un hermoso y vertical diedro-bavaresa con muy buena roca, protegido al comienzo por un pitón. Más arriba hay otro, que tendré que enhebrar con una cinta al no poder mosquetonear, y el resto a cacharrear. Muy buen largo de unos 50 m, V sup, que nos conduce a otra gran vira donde monto reunión en un clavo (creo). Algo más abajo y a la derecha, hay una reunión con parabolt que no ví hasta tener montada la mía.

En la variante Adrados
  

Cambiamos la R de sitio, unos 10 m o así a la derecha, para situarnos bajo la que se supone que es la mayor dificultad de la vía. Hay un pitón de reunión que reforzamos con un fisu. Se trata de un desplome que arranca justo sobre la vira, que los aperturista superaron en artificial. Ahora está equipado con un par de clavos y un bong. En libre son un par de pasos un poco bestias en los que hay que tirar de unos picos de roca grandes pero de calidad más bien dudosa. 6ª. ¡Cuidado aquí! No será de extrañar que a alguno se le deshagan las presas al tirar de ellas…



Antiguallas bajo el 6a/A1

 

El resto del largo sigue por terreno fácil (II-III) hasta tope de cuerda, donde improvisamos una reunión. Estamos ya en la base del gran diedro que tan elegante se veía desde el refugio. La pared gana en verticalidad y solidez. En un bonito largo (V) por una canal que va transformándose en chimenea llegamos a una cómoda reunión en la base de una profunda chimenea, en la que encontramos un pitón que reforzamos. 

Llegando a la base de la chimenea
 

Como parece ser lo habitual últimamente, en lugar de entrar directamente a la chimenea, en la que los seguros brillan por su ausencia, cedemos a los cantos de sirena en forma de pitones que marcan una variante que arranca por el paño a la izquierda de la chimenea.

Este es el largo clave de la vía. Un muro de 20 o 25 m muy vertical, protegido por 5 o 6 pitones, y menos mal, pues el terreno no se presta demasiado a cacharrear. Escalada técnica, a veces poco evidente, donde los antebrazos van cargándose. ¿V sup?, me pregunto con ironía mientras, a punto de salir del tramo duro, me cuelgo del fifi para reposar… Creo que me las he visto con 6ª más fáciles en Valdegobia o Larraona, incluso 6ª +, joder… La graduación de D sup que aparece en algunas guías hay que tomarla con pinzas y situarla en una época en la que una escalada MD era una escalada MUY DIFÍCIL de verdad. Landa, Udaondo y Régil eran unos recios…

En resumen, ¡muy buen largo y con mucho ambiente! Al fin el terreno relaja y tras otros 20 m o así siguiendo la canal-chimenea llegamos a una especie de balcón bajo un gran bloque empotrado donde un pitón nos sirve de reunión. Por desgracia, desde la reu no tengo visión del largo, y no hay fotos.

Llegando a la penúltima reunión.

Último largo y último apretón, saliendo de la reunión a la derecha por una bavaresa invertida que se protege bien (pasito de 6ª). Luego seguimos por terreno vertical, pero más fácil. Otra travesía a la derecha para esquivar una zona más rota y enseguida llegamos a la cresta cimera, donde aparece otro pitón de reunión. Son las 13:30, llevamos escalando unas 5h 15 minutos. Es tiempo de picar algo y disfrutar del agreste paisaje mineral, en el que la mirada se ve atrapada, cómo no, por la cara S de Peña Santa.

En la antecima.

Oímos voces a nuestra espalda. Un par de cordadas está saliendo de la vía de los Canalizos al contrafuerte Sur de la Torre de la Palanca, la clásica moderna del lugar. Luego nos comentarán que les ha gustado mucho. Nosotros en realidad estamos en una antecima. Así que destrepamos unos 15 m hasta un collado y desde allí, en dos largos fáciles (3 m de V y luego IV-III) llegamos a la auténtica cima de la Torre Peñalba (2466 m).

En el descenso

El descenso es evidente, dos rappeles vertiente norte que nos dejan en la brecha entre Torre Peñalba y Torre Delgado Úbeda. Aquí habrá que ganar un poco de altura para alcanzar el último rappel, que por una canal nos dejará en la pedrera del Hoyo del Llambrión. En total, unas 8 h y pico de actividad entre aproximación, escalada y descenso al refugio. Ahora toca volver a cargar la mochila y descender la espectacular pero larga caminata hasta Cordiñanes, bajo las miradas del Friero y Peña Santa, que será la responsable de las agujetas del día siguiente.

 

Resumiendo, una actividad tal y como esperábamos, por un terreno típicamente de montaña, con sus secciones de roca dudosa y equipamiento justo. No es que sea una vía cinco estrellas para los estándares actuales, ni mucho menos. Pero sabiendo a lo que se va, para nosotros es una actividad más que satisfactoria. Es una suerte que aun queden terrenos y vías como ésta, y por muchos años…

Por desgracia, esta será nuestra última incursión al Salvaje Oeste por este año. Ya estoy deseando volver.

TORRE PEÑALBA (2466 m) GRAN DIEDRO SUR. 300 m, MD? Vsup/6a obl por la variante.

Escalada a comienzos de Septiembre del 2021

Patxi Lasarte