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VACACIONES ALPINAS 2. Argentière, Espolón SE du Minaret, 3450 m





 

VACACIONES ALPINAS 2


Argentière, Espolón SE du Minaret, 3450 m

 

Gracias a este puente de todos los Santos pasado por agua, o más bien por su culpa, retomo esta batallita alpina ya vieja de julio, tras contaros en la primera nuestras aventuras por Couvercle.


Tras un día de reposo, volvemos a preparar las mochilas para otros tres días. Las condiciones siguen igual: tiempo estable y caluroso, ideal para escalar en roca. En cambio, la elevada isoterma y la falta de rehielo convierten en peligrosas las ascensiones por nieve o hielo. Hay que olvidarse de la Brenva o de la Innominata.


Glaciar de Argentière

Todos esos bloques caen de algún sitio...
 Finalmente optamos por subir al ref. de Argentière (2771 m). Ninguno hemos estado antes allí, y parece haber un buen surtido de escaladas a nuestro alcance. Echaremos mano una vez más de otra de las guías de Damilano, de nuevo muy precisa.

Isoterma a 5000 m

 Así que a media mañana tomamos un remonte que nos sube hasta el Plat de Joran, a unos 2200 m, para luego perder unos 200 m en un flanqueo descendente que nos conduce a la morrena lateral del Glaciar d´Argentière. Un terreno no demasiado atractivo, surcado por pistas de esquí ahora pedregosas, y remontes Algo más arriba, contemplamos a placer el frente del glaciar, desgajándose en estrechas láminas de hielo de unos 20 ó 30 m de alto, prestas a derrumbarse en cualquier momento. Impresionante.




Bajo el bochorno del mediodía, deambulamos ahora por la morrena, luego por el glaciar, de nuevo por la morrena, después por unas escalas metálicas… Un terreno más bien incómodo, entre piedra, cascajo y hielo sucio. Pero a medida que avanzamos, las cimas que cierran este amplio y alargado valle glaciar van mostrándose en todo su esplendor. Primero las vertientes S del Chardonnet y la Aig. d´Argentière. Y luego, al otro lado, intimidantes e inmensas, las vertientes N de la Aig Verte, Les Droites, Les Courtes, Triolet y al fondo el Mont Dolent.
 
Ref. de Argentière


Esta cuenca glaciar ha sido durante décadas el templo de la escalada glaciar en los Alpes, algo similar a lo que puede significar Gavarnie para un pirineísta. Ahora, estas descomunales paredes se nos muestran atrozmente inhóspitas y salvajes, despojadas prácticamente de los neveros y goulottes de hielo que las convierten en practicables. Faltas de hielo y nieve, las rocas son frágiles e inestables. Los derrumbes se suceden en las paredes, y en su base se amontonan los escombros que tiñen de oscuro el glaciar. 

Aproximando al Minaret
Le Minaret.
De día como de noche, cada tanto el rugido de los desprendimientos se hará oír. Decididamente, las caras N se muestran muy poco atractivas y menos aun apetecibles… Y pensar que hace treinta años se escalaban en verano con regularidad… Por suerte, nuestros objetivos están al otro lado del valle, en los afilados monolitos de granito color de miel que se desgajan de la vertiente S de la Aig. d´Argentière. 

Ambiente
En dos o tres h nos plantamos en el refugio, un elegante edificio de líneas modernas donde pasaremos dos noches. El interior es cálido y acogedor, como lo es también el trato de los guardas, muy buena gente. La tarde pasa perezosa, mientras las chovas revolotean y la luz vira hacia el dorado. Con unas vistas impresionantes, descorchamos una botella de Rioja Alavesa para celebrar el txupinazo de las fiestas del pueblo. 

Primer largo, V

Amanece un espléndido día en el circo de Argentière. Sin mucha prisa, nos ponemos en marcha a las 8:00. Hoy tampoco ha helado, y la aproximación discurre básicamente por pedrera y morrenas. Solo al final habrá que atravesar un nevero que desciende del Glaciar des Amethistes. Tras cosa de una hora de agradable marcha, bajo la severa mirada de las caras norte, nos plantamos bajo el “Minaret”.
Llegando a la 2ª R, V sup
Tercera R
Pues sí, de nuevo como objetivo otra de las “Cien Mejores”, la nº 60. Y esta vez además se trata de una vía abierta por el mismísimo Gaston Rébuffat con clientes en 1966. “Le Minaret”, el Minarete, es una de las varias agujas de hermoso granito rojo que se desgajan de la Arista du Jardin que asciende hasta la Aig de Argentière. Todas ellas ofrecen buena roca y escaladas al sol, pero al bueno de Gaston le  gustaba especialmente el Minaret, y llegó a abrir en él tres vías. En contraste con el adusto y sombrío terreno al otro lado del valle, la corta aproximación de esta aguja y la belleza y solidez de su granito le agradaban, y habla de ella en su libro casi como de una “escalade-plaisir”. 

En el 4º largo

El precioso diedro del 5º largo

“Espolón SE, 300 m, 10 largos, V y V sup con un paso de 6ª. Descenso en rappel. Magnífica escalada sobre bello granito” Con estos datos de la guía, dejamos las mochilas en una repisa y nos encordamos con cierta despreocupación, esperando disfrutar de una placentera jornada al sol.

5º largo
6º largo
Sin embargo, tras un primer largo más bien tranquilo, ya en el segundo siento que algo ha cambiado. El terreno es muy pero que muy vertical, los pitones escasean, y siendo como somos escaladores de caliza, descubrimos con preocupación que moverse por granito vertical es más complicado de lo que pensábamos, y a veces bastante más atlético. Una cierta “seriedad” sustituye al relajo inicial, pero bueno, seguimos encadenando largos, haciendo generoso uso de fisus, friends y picos de roca mientras seguimos una definida línea de diedros que a veces se convierten en chimeneas. 

En pleno techo, 7º largo, 6a
Vamos ganando altura

Tengo la sensación de acabar los largos de V como si fueran V sup, y los largos de V sup me exigen física y mentalmente como si fueran 6ª desequipado. Pero avanzamos. En el 7º largo nos plantamos bajo el que parece ser el paso clave, Un muro con fisuras redondeadas de difícil protección rematado por un techito. Por suerte, la sección está bien protegida, para variar, con dos pitones en el muro y otro justo en el techito. Resulta ser un paso bastante atlético (6ª), aunque fácilmente acerable. Pero después le sigue un buen tramo vertical y mantenido donde hay que ir templado para encontrar un pitón escondido a la izquierda, y seguir metiendo cacharros hasta la reunión. 

8º largo, terreno más escalonado, pero exigente
Ultimo largo

Pero la escalada no decaerá hasta la cima. Son las 16:00, han sido seis horas y media de escalada mantenida, bella y exigente en un marco espectacular. Y yo que tras leer a Rébuffat me esperaba casi una love-climbing… En realidad, a los 10 largos hay que añadirles dos tramos de cresta (y un destrepe) para cambiar de sitio un par de reuniones, yo diría que más que 300 se trata de 400 m de escalada. 

Ultima bavaresa

Picamos algo y sacamos las fotos de rigor, pero aún no me siento del todo tranquilo. Aun hay que bajarse de de esta impresionante aguja, y en este terreno fracturado el nudo podría atascarse, sobre todo en los primeros rappeles, menos verticales. Para evitar líos, hacemos el primero, más corto, con una sola cuerda. Y se nos atasca. Empezamos bien… No nos cuesta mucho recuperarla, pero el incidente nos mete el miedo en el cuerpo.


En los siguientes rappeles, ya con doble cuerda, tomamos todas las precauciones posibles, y todo sale bien. A partir de la 5ª reunión, seguimos rappelando por la vía Rasta Metal, con al menos un parabolt por reunión. Un terreno espeluznante y vertical, a plomada, recorrido por fisuras y diedros a proteger superestéticos de una dificultad teóricamente asumible (6ª-6b) a condición de venir con más rodaje…


Los últimos rappeles, por Rasta Metal

Tras tres horas de tenso e intenso descenso, pero sin más contratiempos, regresamos aliviados junto a las mochilas. Uff! Son las 19:30. Entre pitos y flautas, llegamos al refugio a las 21:00, a punto de oscurecer, tras 11 h de jornada.

De hecho, la víspera la guarda ya nos había prevenido tanto del peligro de atasco de cuerdas, como del horario, recomendándonos salir a las 7:00. Nos hemos dejado llevar por el exceso de confianza. En este caso, la vía nos ha parecido mucho más severa y comprometida de lo que el croquis y nuestra anterior experiencia en el Moine indicaban. Y más larga. En realidad me arrepiento de haber dejado pitones y maza en el valle. En este terreno tan vertical nunca se sabe. Un par de atascos en los rappeles, y hay que sacar la frontal. Y no molaría nada. 
Pero por todo ello, la satisfacción y la euforia ahora en el refugio son aun más intensas. Y el firmamento se hace eco de nuestra alegría y nos regala un crepúsculo que casi parece una aurora boreal…



Lasarte anaiak


VACACIONES ALPINAS 1 Aig. Du Moine, via Contamine a la cara E



 

VACACIONES ALPINAS 1


Aig. Du Moine, via Contamine a la cara E

2º largo, Contamine a la Aig du Moine, 6a+
Couvercle, refugio viejo

Hay que joderse. Varios años manteniendo la sana costumbre de los viajes de escalada veraniegos a los Alpes, hasta que en un momento dado, no recuerdo por qué razón, dejamos de hacerlo. “No pasa nada, otro año será”, pensé. Y de repente, no es que pasen los años, es que pasan las décadas…


Bajando a la Mer de Glace
Y subiendo a la senda de los balcones

Pero no hay mal que cien años dure. Una mañana de mediados de julio estoy de nuevo en Chamonix, en compañía de Txingu y Axi. Las previsiones son buenas, si acaso demasiado calor. La isoterma anda muy alta, las condiciones de las vías glaciares se degradan con rapidez. Pero de momento no nos preocupa. Cargados con material y comida para tres días, partimos hacia el refugio de Couvercle con la idea de escalar una bonita clásica y de paso irnos aclimatando a la altura. 

En la Mer de Glace

Parece que nada ha cambiado. El sol ilumina las mismas cimas y paredes, y los glaciares centellean como piedras preciosas. Pero una vez en Montenvers, la visión de la Mer de Glace serpenteando entre morrenas y barrancos de derrubios a un nivel mucho más bajo del que recordaba, es un síntoma que no puede pasarse por alto. El calentamiento global ya está transformando y trastornando nuestro terreno de juego. Habrá que empezar a manifestarse con los chavales en los “Fridays for future”.

Ref de Couvercle y cuenca de Talèfre

Para empezar, el descenso por las vertiginosas y empinadas escaleras se me hace interminable. Hay que bajar hasta el glaciar (perdiendo unos 200 m) y luego remontar sobre su superficie descarnada y sucia de grava, hasta localizar el acceso hacia el sendero de los “Balcones de la Mer de Glace”, en la orilla opuesta. Tras ciertas dudas, al fin localizamos un cuadrado amarillo en la pared que cierra la cuenca glaciar, muy compacta y vertical. Sigue una segunda serie de escaleras, lo bastante impresionantes como para hacernos subir encordados. En total, unos 300 m de fuerte desnivel, para seguir luego por el sendero de “los balcones”, de hermosas vistas, hasta el refugio de Couvercle (2667 m). En total serán unas 4 h desde Montenvers, o 7 si salimos desde el valle, como hicimos nosotros, aunque la verdad, no sé si recomendarlo, je je.

La terraza de Couvercle


Una mañana en los Alpes. Nieves centelleantes. Poderosos relieves de roca, de hielo, de escombros. Y la mirada maravillada que se deleita en la contemplación de toda esta desmesura e intenta aprehenderla para poder evocarla en el futuro, cuando la árida rutina nos deje sedientos de belleza.
Pero no hay tiempo para ponerse melancólico. Hay que ponerse en marcha. Pasamos junto al antiguo refugio, pequeña construcción forrada de chapa y acurrucada bajo una ciclópea losa inclinada en desplome, la “tapa o tapadera” (couvercle) que da nombre al refugio. Y enseguida entramos en el glaciar.

En la aproximación
Via Contamine, primer largo, 6a

Vista desde Montenvers o desde Envers, al otro lado de la Mer de Glace, una inmensa pirámide de granito impone su contundente presencia junto al refugio de Couvercle. Es la Aig. du Moine (3412 m). A cosa de una hora del refugio, en 1954, A Contamine y P Labrunie abrieron en la mitad de su cara E una vía que por la calidad de su roca y su belleza rápidamente se convertiría en clásica. Y hacia allí nos dirigimos, hacia la nº 50 de entre las “100 Mejores” del macizo del Mont Blanc, según Rebuffat, una vía MD de 400 m y 13 largos.

2º largo, visto desde la reu
En el segundo largo
Precedidos por un par de guías en busca de cristales, nos sentimos un poco ridículos con nuestros botones de alpinismo. Ni siquiera ha helado, con las botas de trekking sería más que suficiente. Sin mayores problemas, visualizamos la vía. Esta zona quedaba fuera de las usuales guías de escalada en roca de Michel Piola, pero este mismo año Damilano ha editado una guía muy precisa y detallada. Sus croquis nos serán muy útiles tanto en la escalada como en el descenso. 

Fin del primer largo
7º largo V sup
9º largo, V

La rimaya de la vía a veces es delicada, pero esta primavera ha nevado generosamente, y no tenemos ningún problema. A las 10:00 nos encordamos. El sol ya calienta la pared, y mejor así, pues los dos primeros largos son los más duros. La entrada se ve vertical y fina, 8 o 10 m de 6ª protegidos por cuatro pitones, que exigen un primer apretón. Tras el diedro del primer largo, una fisura que se eleva en vertical nos marca el camino. Hay algún pitón, y finalmente es más cómoda de lo que parece… hasta que se llega a su final. Protegido por un clavo, con el pie en una buena repisa, empotro un fisurero y me lanzo a salir de la fisura. Pero a falta de una presa tengo que volver atrás atropelladamente. Al segundo intento el paso sale, tal vez sea 6ª+.

9º largo

Tras estos 60 m, la pared pierde inclinación y dificultad. Ascendemos largo tras largo por un terreno muy clásico y estético de V con algún V sup, siguiendo los clavos que aparecen aquí y allá y que completamos con nuestros cacharrillos. La roca es superbuena, y me llama la atención la de veces que podemos usar picos de roca para protegernos. En una escalada siempre interesante y casi nunca estresante, ganamos altura mientras las nubes y el movimiento del sol hacen que pasemos a la sombra y agradezcamos un forrillo. Y por fin cima. 

10º largo
Son las 16:00, hemos necesitado 6 h para escalar trece largos. De nuevo al sol, picamos algo y disfrutamos del ambiente.  Pero todavía hay que ocuparse de la bajada por la vía normal de la cara S, alternando destrepes y algún rappel, bastante tortuosa en realidad, pero que iremos encontrando bastante bien, de nuevo gracias a la guía de Damilano. 

Se intuye el final.
En la cima de la Aig. du Moine

Serán tres horas de bajada y en total 11 horas de actividad para 800 m de desnivel, de los cuales 400 de escalada. Por segundo día, terminados agotados, pero felices. ¡Qué maravilla es ver desde la reunión la silueta de los compañeros recortándose sobre el glaciar nevado allá abajo! Es curioso, hemos estado solos en la pared. Se ve que las multitudes están por Envers, o la Aig. du Midi. Hemos utilizado 15 cintas expres, fisus, aliens y un juego de Camelots hasta el 3 repitiendo los medios. Y muchas cintas para picos, de todos los tamaños. Llevamos dos mochilas y el primero escala sin lastre.

Destrepando por la cara S
Volviendo por el glaciar.

Tras dos jornadas bien aprovechadas decidimos bajar al valle a repostar y a planear la siguiente jugada. Los guardas nos recomiendan descender por los “Egralets” en lugar de volver hacia la Charpoua como a la subida. Aunque vertical y vertiginosa, es una bajada más rápida y bien marcada, dicen. Así que tras desayunar y recoger sin prisas, nos ponemos en marcha por la bien marcada senda… hasta que desaparece. 

Ref Couvercle
Las Grandes Jorasses

Finalmente, perdido el camino, atravesamos el glaciar de Talèfre y seguimos por la senda de los “balcones de la Mer de Glace” bajo afiladas agujas de granito en las que últimamente se están abriendo muchas vías, con unas panorámicas impresionantes. Una paradita en el Ref Leschaux (2450 m) hojeando piadas y mirando las paredes. El espolón Walker a las Grandes Jorasses, se está escalando prácticamente a diario, así como la Contamine a las Petites Jorasses. Pero a nosotros nos toca bajar al valle y descansar.


Lasarte anaiak

El espolón Walker